Para las actuaciones marcadas en este plan de recuperación se deberán emplear ejemplares con diferentes edades. En el caso de los refuerzos de las poblaciones reintroducidas se utilizarán individuos del centro de cautividad que presenten un estado de edad subadulta con madurez sexual. Estos tendrán una edad comprendida entre los 4 y 6 años. De esta manera se asegura que habrá reproducción en libertad, pues las condiciones son más desfavorables y podría haber alteraciones en la maduración sexual si se liberarán ejemplares más jóvenes. Además, los individuos estarán más desarrollados morfológicamente y podrán soportar mejor la competencia inter e intraespecífica. El empleo de estos juveniles también busca equilibrar la estructura demográfica, ya que las poblaciones reintroducidas muestran una proporción aproximada de 65% de adultos y un 35% de juveniles y subadultos (Rodríguez et al., 2007). Respecto a la distribución de sexos, se ha elegido que haya dos hembras por cada macho liberado, con el fin de obtener una población similar a la natural respecto al sex-ratio. Para las capturas que se llevarán a cabo en la población natural del farallón del Tibataje, se elegirán individuos adultos con edades estimadas entre los 6 y 8 años y con características interesantes de la especie. Estos adultos permitirán iniciar la cría en el mismo año de su captura sin tener que esperar al desarrollo del lagarto. Esto permitirá una máxima eficiencia reproductiva de estos nuevos especímenes. En esta ocasión se capturarán con la misma proporción machos y hembras. Los ejemplares que se utilizarán para el refuerzo de compensación en la población original, serán individuos adultos con las edades más avanzadas. En el caso de que sea posible se intentará que el 60% de los individuos sean machos y el 40% sean hembras para equilibrar el sex-ratio de la población natural, citado anteriormente.
En el caso de los refuerzos de las poblaciones reintroducidas se utilizarán individuos del centro de cautividad que presenten un estado de edad subadulta con madurez sexual. Estos tendrán una edad comprendida entre los 4 y 6 años. De esta manera se asegura que habrá reproducción en libertad, pues las condiciones son más desfavorables y podría haber alteraciones en la maduración sexual si se liberarán ejemplares más jóvenes. Además, los individuos estarán más desarrollados morfológicamente y podrán soportar mejor la competencia inter e intraespecífica. El empleo de estos juveniles también busca equilibrar la estructura demográfica, ya que las poblaciones reintroducidas muestran una proporción aproximada de 65% de adultos y un 35% de juveniles y subadultos (Rodríguez et al., 2007).
Respecto a la distribución de sexos, se ha elegido que haya dos hembras por cada macho liberado, con el fin de obtener una población similar a la natural respecto al sex-ratio.
Para las capturas que se llevarán a cabo en la población natural del farallón del Tibataje, se elegirán individuos adultos con edades estimadas entre los 6 y 8 años y con características interesantes de la especie. Estos adultos permitirán iniciar la cría en el mismo año de su captura sin tener que esperar al desarrollo del lagarto. Esto permitirá una máxima eficiencia reproductiva de estos nuevos especímenes. En esta ocasión se capturarán con la misma proporción machos y hembras.
Los ejemplares que se utilizarán para el refuerzo de compensación en la población original, serán individuos adultos con las edades más avanzadas. En el caso de que sea posible se intentará que el 60% de los individuos sean machos y el 40% sean hembras para equilibrar el sex-ratio de la población natural, citado anteriormente.